10 reglas para visitar a una nueva madre

Tu amiga o miembro de familia acaba de tener un bebé y simplemente no puedes esperar a verla y darle abrazos. Antes de hacerlo, lee esto. Créelo o no, existe un tipo de formalidad al visitar a una madre nueva y su bebé. Acá hay 10 cosas que debes tener en mente antes de ir tocando a la puerta de esa nueva madre. 

1. Siempre llama de antemano. Mensajes de texto son incluso mejor. 

A menos que estés llevándoles comida e inmediatamente te irás, nunca visites inesperadamente. Nunca. 

2. Trae comida. O café. 

Puntos extras si traes ambos. Los bebés tienden a comer cada dos horas o menos y eso les da poco tiempo a las madres para preparar comida y sentarse a comer. Ofrece traerles algo que puedan fácilmente meter al horno o una cena rápida de algún restorán. Nunca rechacé alguien que me trajo café. 

3. Lávate las manos al llegar. 

Yo soy enfermera, así que el tema de higiene es segunda naturaleza para mi. Pero en mi experiencia, no todos piensan de la misma forma. Por esto digo que al llegar a la casa del recién nacido, deja tus pertenencias a un lado, deja la comida en el refrigerador y lávate las manos. (Avísale a tu amiga que te lavaste las manos.)

4. No traigas enfermedades contigo.

Por favor. Mi bebé nació en invierno, y tras la visita de un familiar por 20 minutos, ella me avisa que su hija se había recientemente empezado a enfermar. Si estás enferma, o alguien con quien vives está enferma, por favor no visites a un recién nacido. 

5. Deja a tus propios hijos en casa. 

Especialmente en las primeras semanas. No puedo enfatizar lo estresante que es tener alguien en casa mientras sus hijos corren por todas partes gritando. Las nuevas madres necesitan un ambiente de bajo estrés y los niños extra simplemente traerán gérmenes y ansiedad. Eventualmente estará bien traerlos, pero no por ahora. 

6. Haz algo dentro de la casa (dependiendo de cuanto conozcas a la madre).

Si eres amiga o pariente cercana, haz cosas sin preguntar. Lava los platos, guarda la ropa, o saca la basura. Si te sientes un poco incómoda, di algo como, “Me gustaría hacer (insertar tarea) por ti. ¿Estaría bien contigo?” Esto es mejor que preguntar si ella quiere que hagas algo, ya que por buenos modales es probable que te diga que no. 

7. No pidas sostener al bebé. 

¿Qué? ¿Acaso no es únicamente por eso que visitaste? Yo ni siquiera pensaba en esto antes de tener a mi bebé. Antes de ella, mi mente pensaba, “¡Dame esa bebé! ¡Quiero abrazos!” Este es el problema: las nuevas madres son altamente protectivas de sus bebés. Recuerdo sentirme extremadamente ansiosa cuando mi bebé era pasada de mano a mano por gente durante sus primeras semanas en casa. Se respetuosa de tu amiga y espera a que ella te ofrezca sostenerla. 

8. Pregunta como se siente. 

Es fácil dejarse llevar por el momento con el bebé y mucha gente a menudo olvida que los padres pueden estar muy emocionales y cansados. Pregúntales como están, pero no insistas más. 

9. Habla sobre algo que no sea el bebé. 

Cuando eres una madre nueva, toda tu vida revuelve alrededor del recién nacido. La vida se torna bastante intensa, especialmente durante esas primeras seis semanas, tratando de comprender como alimentar, cambiar pañales, lavar botellas, y bombear. Cuando tenía amigas que se quedaban por largo tiempo, era refrescante escuchar sobre lo que sucedía en sus vidas. No te sientas culpable preguntando sobre otros temas. Probablemente tu amiga estará feliz de escuchar sobre otros temas y quitarse el foco de encima. 

10. No te quedes demasiado tiempo.

En los días y semanas iniciales, mantén tus visitas discretas y únicamente para dejar comida u otros útiles—10 a 15 minutos, máximo. Las visitas más largas son mejores en los siguientes meses. Presta atención a las señales de la madre. Si necesita bombear, o quiere dormir, esa es tu señal para decir adiós. A veces, puede que te invite a quedarte más tiempo. Una vez que mi esposo volvió a trabajar, me di cuenta de lo solitaria que me sentía estando sola en casa con mi bebé. Me encantaba tener compañía. Le rogaba a la gente no irse. Pero cada persona es diferente. 

Por: Risa Kerslake

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